En los terrenos del tren, el principal problema es la seguridad de los nenes
En ciertos lugares se colocaron alambrados después de varios accidentes fatales.
Cuatro chicos que apenas saben hablar juegan solos entre la basura, a cinco metros de las vías por donde pasa el San Martín cada cinco minutos. Ninguno tiene más de 4 años. Se entretienen jugando a la mamá y el papá. Aunque es mediodía, no hay rastros de sus padres, que se ganan la vida cartoneando. A su alrededor viven unas 40 familias en el asentamiento “Biarritz”, de La Paternal, uno de los tantos que hay sobre terrenos ferroviarios.
El primer problema en esos lugares es la seguridad, especialmente de los más chiquitos. Las empresas concesionarias suelen colocar alambrados, pero casi siempre como respuesta ante un accidente fatal. No es el único motivo que las empujan. “Cuando un tren arrolla un chico o una persona, los familiares suelen hacerle juicio a los maquinistas y también a la empresa”, revelan en la Unidad de Gestión Operativa Ferroviaria de Emergencia (UGOFE), que opera tres líneas.
Los asentamientos sobre las vías también pueden generar “problemas operativos”. “Los maquinistas suelen bajar la velocidad”, explicó el vocero de la UGOFE, Eduardo Montenegro.
En 2008, la Defensoría del Pueblo porteña relevó más de 30 asentamientos: el 54% estaban en terrenos ferroviarios. Muchos ya no existen, según pudo comprobar Clarín . Pero el drama persiste por el histórico déficit de vivienda y hay cortocircuitos entre la Ciudad y la Nación para acercar ayuda.
